La experiencia personal que presenta el video pone rostro a una transición que suele contarse en abstracto: aprender nuevas herramientas, revisar hábitos y conservar el criterio profesional mientras cambian los medios de trabajo. Los datos regionales ayudan a ubicar esa experiencia, pero también obligan a matizarla. El acceso digital de las personas mayores ya es amplio en varios contextos; el uso de IA es más reciente y desigual; y las empresas avanzan más rápido en la prueba que en la formalización. La edad importa como una dimensión de la brecha, pero no explica por sí sola quién se adapta ni cómo.
1. La experiencia personal es un punto de partida, no una estadística
Dato. Un testimonio individual —como el del video— muestra una trayectoria concreta. No mide a toda la población ni permite inferir qué ocurre con todas las personas mayores de 40 años.
Interpretación. Su valor está en hacer visible que la adaptación no es un momento único. Es una secuencia de decisiones: probar una herramienta, identificar para qué sirve, reconocer un límite y volver a aprender. La evidencia cuantitativa permite poner esa experiencia en contexto sin convertirla en una regla general.
En las fuentes disponibles no hay una medición exclusiva y homogénea para "mayores de 40" que cruce, al mismo tiempo, edad, uso de internet y uso de IA generativa. Por eso, este artículo utiliza grupos publicados como aproximaciones y señala sus límites.
2. Argentina: el acceso básico ya está bastante extendido
Dato. En los 31 aglomerados urbanos relevados por INDEC en el cuarto trimestre de 2024, el 74,2% de las personas de 65 años y más declaró haber usado internet en los tres meses anteriores; el 85,1% utilizó teléfono celular y el 17,8% computadora. En el grupo de 30 a 64 años, las cifras fueron 94,1%, 97,8% y 39,8%, respectivamente.1
El tablero de Personas Mayores del INDEC agrega otra medida: el 89,3% de la población de 60 años y más utilizó al menos un bien o servicio TIC —celular, computadora o internet— en 2024. Esa cifra es un indicador combinado: no significa que el 89,3% utilizara cada tecnología por separado.2
Interpretación. Para una persona que intenta adaptarse después de los 40, el primer desafío no siempre es "entrar" al mundo digital. En Argentina, el celular y el acceso a internet ya forman parte de la vida de una mayoría amplia de las personas mayores relevadas. El reto puede desplazarse hacia la autonomía, la confianza, la calidad del uso y la capacidad de resolver tareas nuevas.
Límite. El grupo de 30 a 64 años incluye a personas de 30 a 39 y, por lo tanto, no equivale a mayores de 40. Además, la EPH/MAUTIC representa 31 aglomerados urbanos y no directamente las áreas rurales ni toda la población nacional. "Uso" significa haber utilizado el bien o servicio en los últimos tres meses; no mide competencia ni intensidad.
3. El salto desde internet hacia la IA es otra curva de aprendizaje
Dato. En una encuesta nacional a adultos conectados de Argentina, el uso personal de IA generativa fue de 38,4% en la Generación X —nacidos entre 1965 y 1980— y de 29% entre boomers —nacidos entre 1946 y 1964—. La encuesta definió IA generativa como sistemas que crean textos, imágenes o códigos automáticamente.3
En el ámbito laboral, el 27,5% de la población ocupada argentina declaró usar IA en 2025. La proporción subió a 36,4% entre quienes tenían educación superior completa o más y bajó a 13,2% entre quienes tenían hasta secundario incompleto. Entre quienes todavía no la usaban, el 36,2% planeaba incorporarla.3
Interpretación. Estos resultados sugieren que la adaptación a la IA no se explica solo por la edad. También intervienen la educación, el tipo de trabajo, las oportunidades de formación y el contacto previo con herramientas digitales. La experiencia profesional acumulada puede ayudar a formular mejores preguntas y evaluar resultados, pero no elimina la necesidad de aprender una interfaz, una lógica de trabajo y nuevos criterios de verificación.
Límite. La encuesta individual fue online, con panel de conveniencia y 1.589 casos. Excluye a personas sin acceso a internet y tiene una leve subrepresentación de edades mayores, aunque aplicó ponderaciones. Además, mide uso autodeclarado y no distingue entre uso ocasional, intensivo, competente o eficaz. Sus porcentajes no deben compararse mecánicamente con los de la encuesta a empresas.
4. Latinoamérica: avanzar no significa cerrar la brecha
Los datos nacionales muestran progresos importantes, pero también diferencias persistentes entre edades, habilidades y territorios.
| Región o país | Dato observado | Qué permite interpretar —y qué no |
|---|---|---|
| México | Usó internet el 89,7% de las personas de 35 a 44 años y el 39,2% de las de 65 años o más en 2023. El uso entre 55 y 64 años aumentó 19,1 puntos porcentuales entre 2020 y 2023.4 | Hay avance y una brecha etaria todavía marcada. No mide habilidades ni adopción de IA. |
| Brasil | El 66,0% de las personas de 60 años o más usó internet en los tres meses previos en 2023, frente al 24,7% en 2016.5 | La incorporación puede crecer con rapidez. El indicador sigue siendo uso de internet, no dominio tecnológico. |
| Chile | El uso diario declarado de smartphone fue 95,5% entre 45 y 59 años y 84,0% entre 60 años o más. Entre estos últimos, 36,5% dijo saber hacer transacciones, compras y pagos online; 22,2% usar un procesador de texto.6 | Tener un dispositivo no equivale a manejar todas las tareas digitales. Las habilidades son autodeclaradas. |
| Brasil, empresas | La adopción de alguna IA fue 12,9% en empresas con 10 o más empleados al aplicar factores de expansión; el promedio no ponderado fue 20,1%.7 | La unidad de análisis es la empresa brasileña, no la persona mayor de 40 ni toda Latinoamérica. |
| América Latina y el Caribe | Entre 26% y 38% de los empleos estarían expuestos a IA generativa; entre 8% y 14% podrían experimentar aumento de productividad y entre 2% y 5% tendrían potencial de automatización completa.8 | Son potenciales modelados a partir de tareas, no adopción real, despidos ni efectos específicos sobre mayores de 40. |
Interpretación. La región no está ante una oposición simple entre "personas conectadas" y "personas desconectadas". Conviven tres situaciones: acceso todavía desigual, uso extendido pero limitado a algunas tareas y necesidad de desarrollar habilidades más complejas. Para quienes tienen más de 40, la pregunta práctica no es únicamente si usan un celular, sino si pueden aprender una tarea nueva sin quedar dependientes de terceros.
Límite. México, Brasil y Chile utilizan poblaciones, edades y ventanas de referencia diferentes. No son una serie regional perfectamente comparable. Tampoco hay en estas fuentes una medición latinoamericana que cruce de manera directa edad 40+ con uso específico de IA generativa.
5. Europa: la brecha aparece con claridad cuando se mide la IA
Dato. En 2025, el 33% de las personas de 16 a 74 años de la Unión Europea declaró haber utilizado una herramienta de IA generativa en los tres meses anteriores. La diferencia por edad fue amplia: 64% entre 16 y 24 años frente a 7% entre 65 y 74.9
La misma región registró que el 60% de la población de 16 a 74 años tenía al menos habilidades digitales básicas, pero la proporción bajaba al 33% entre 65 y 74 años. Eurostat construye este indicador a partir de actividades declaradas en cinco áreas: información y datos, comunicación y colaboración, creación de contenidos, resolución de problemas y seguridad.10
Interpretación. Europa ayuda a separar tres conceptos que a menudo se mezclan: estar conectado, tener habilidades y usar IA generativa. Una persona puede usar un smartphone a diario y, sin embargo, no sentirse preparada para verificar una respuesta de un modelo, proteger información sensible o integrar la herramienta en su trabajo.
Límite. Estas cifras describen principalmente a la Unión Europea y cubren hasta los 74 años; no representan automáticamente a todo el continente ni informan sobre mayores de 74. El uso es autodeclarado y la pregunta sobre IA generativa se incorporó por primera vez en 2025, por lo que todavía no constituye una serie temporal consolidada.
6. En el trabajo, las organizaciones prueban antes de gobernar
Dato. En Argentina, el 41,6% de las PyMEs manufactureras y de software/servicios informáticos de 10 a 249 ocupados declaró usar al menos una tecnología de IA. Entre las usuarias, el 85,5% comenzó en 2024 o 2025. Sin embargo, el 72,5% operaba sin pautas internas sobre IA y solo el 3,3% tenía una política formal escrita; el 78,3% incluía el gasto de IA en el presupuesto general y apenas el 7,5% contaba con un presupuesto específico.11
En la Unión Europea, el 19,95% de las empresas con 10 o más personas empleadas o autónomas utilizó al menos una tecnología de IA en 2025. La adopción fue del 17% en pequeñas empresas, 30,36% en medianas y 55,03% en grandes.12
En una encuesta de Cedefop realizada a trabajadores asalariados de 11 Estados miembros, el 28% declaró que en su lugar de trabajo se utilizaba alguna herramienta o sistema de IA, por ellos o por colegas. El informe estimó además que seis de cada diez empleados estaban expuestos a alguna transformación de tareas relacionada con IA. Estar expuesto no equivale a ser despedido ni sustituido.13
Interpretación. La adaptación no es solo una responsabilidad individual. Si una organización incorpora IA sin pautas, formación, presupuesto y criterios de revisión, puede trasladar todo el riesgo al trabajador, sea joven o mayor de 40. La experiencia de quienes conocen el negocio puede ser un activo para detectar errores y oportunidades, siempre que la empresa la combine con aprendizaje y reglas claras.
Límite. Las estadísticas empresariales excluyen microempresas en varios indicadores, utilizan definiciones distintas y no identifican sistemáticamente la edad de propietarios, directivos o trabajadores. No hay base suficiente para afirmar que la edad de quienes dirigen o trabajan en una empresa explique por sí sola su adopción de IA.
Conclusión: adaptar la herramienta sin abandonar el criterio
La evidencia permite una conclusión prudente. Las personas mayores de 40 no constituyen un bloque homogéneo ni están fuera de lo digital. En Argentina, el uso de celular e internet entre personas mayores es considerable; en México y Brasil, el acceso de los grupos de mayor edad creció; en Chile, la distancia entre usar un smartphone y dominar tareas complejas se vuelve visible. Al pasar de internet a la IA generativa, las brechas reaparecen con más fuerza, también en Europa.
La experiencia personal del video puede leerse como una puerta de entrada: muestra la dimensión humana de aprender en medio del cambio. Los datos agregan perspectiva y límites. No prueban que la edad cause menor adopción, no garantizan que usar una herramienta produzca beneficios y no permiten confundir acceso, habilidad, uso e impacto.
La conversación más productiva no debería ser si una persona de más de 40 "sirve" o no para la IA. Debería preguntar qué apoyos necesita para experimentar con seguridad, qué conocimientos previos puede aportar y qué responsabilidades deben asumir las organizaciones que implementan estas tecnologías.
¿Qué parte de tu propia experiencia —la edad, el oficio, la formación o el acompañamiento— fue más decisiva para empezar a usar herramientas digitales o de IA?
Límites de lectura
Este artículo se basa exclusivamente en los resultados regionales suministrados. Las cifras no son directamente comparables cuando cambian la población, el período de referencia, la unidad de análisis o la definición de IA.
"Europa" refiere aquí principalmente a la Unión Europea, y la encuesta de Cedefop cubre solo 11 Estados miembros. "Latinoamérica" no se trata como un único universo estadístico: se presentan resultados de países y estimaciones regionales con metodologías diferentes.
Las cifras individuales describen personas y las empresariales describen organizaciones. No deben mezclarse para atribuir automáticamente una conducta empresarial a la edad de sus dueños, directivos o trabajadores.
Las diferencias descriptivas por edad, educación, tamaño de empresa o región no prueban relaciones causales. Tampoco permiten afirmar efectos sobre productividad, empleo, rentabilidad o bienestar sin evidencia adicional.
Según la fuente, "uso" puede significar uso en los últimos tres meses, uso en los últimos 12 meses, uso personal autodeclarado o uso de al menos una tecnología de IA por una empresa. No es sinónimo de frecuencia, competencia, calidad ni impacto.
En la estimación del Banco Mundial/OIT, "exposición" se refiere al potencial modelado de transformación de tareas ocupacionales. No equivale a adopción observada, despidos efectivos ni automatización realizada.
La experiencia personal del video se utiliza como punto de partida narrativo, no como evidencia representativa. No se le atribuyen cifras ni conclusiones que no estén presentes en los resultados regionales suministrados.
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